Ostras y perlas
En promedio, después de dos años y medio, las ostras están lo suficientemente grandes para producir perlas. Este proceso comienza con un injerto, una técnica que puede ser comparada con la cirugía. Un buen injertador utiliza herramientas esterilizadas y bien afiladas, antibióticos, un buen ojo y un pulso impecable. El manto de una ostra viva es un órgano que produce la iridiscencia espléndida llamada nácar, por lo que las perlas tienen tanto valor.